Los niños

“Los niños”

EN todas partes recordarán
sus piernas sus brazos,
los espacios amputados
serán la nada marcada al
fuego en sus pequeñas almas,
nunca olvidar, Israel,
que destrozaste sus botes
con tus disparos, te cagaste en
la Palabra y dijiste a la mierda
al feto en el vientre.

Tú mismo, no ellos, measte
sobre tu non-sancto
tetragramatón, sus letras:
un fraude, una farsa.

Desearía poder servir
granadas en tu taza,
quiero rellenar con niños
muertos tus ojos, apasionados
aprendices de mentiras.

Que se rompa el selah
en tu boca, que el amén
nunca encuentre capítulo y versículo,
que tu comida se transforme en
los miembros gangrenados de los
niños que has talado:
pequeños arbolitos de chispas.
Has matado a David una
y otra vez; tú, estrella de la muerte.

¡Oh, aliyah, qué bajo!

¡Oh, victoria de la derrota!

¡Oh, piedras que crecen en
los puños crispados,
rabiosos,

contra ti,
y tu cascabel de huesos!