Los ojos de la noche

“Los ojos de la noche”

Éste es el monstruo con el que soñaron las niñas
la habitación del silencio, los dientes del cangrejo
la rabia cuando orinábamos desnudas sobre la loza blanca
tras el suave parpadeo de los que nunca nos vieron.
Estuvimos ahí, las lombrices aparecían bajo tierra
y la jaula era ausencia en el fondo del jardín.
Estuvimos ahí
nos ocultamos por los rincones de la casa
tras los muebles, bajo los árboles.
Comimos la misma miel que los pájaros,
en conversación agitada con el viento
con las madres que piaban por sus hijos.
Nosotras, elegidas por una mano mayor
para cargar con los ojos de la noche
los huevos rotos de los pájaros.

Lloran los gemelos la noche ─y la noche es pregunta─ y los árboles, y quienes imitan a los árboles comienzan sin miedo a desprenderse de su carga.

Pedro Montealegre
Los muchachos caminan junto al río. Buscan el árbol de los sueños. Las ovejas caminan al revés. Los muchachos cantan a los espíritus del bosque. Se cogen de las manos rezando. Es de noche. No hay miedo. Ven a la abuela muerta en algún lugar del cielo. Los muchachos caminan al revés. Cuando amanece llegan al árbol. Éste es, dicen. Trepan el árbol en silencio. Arriba los pájaros los abrazan. Les cantan una canción de amor. Los muchachos prefieren la copa de los árboles. Ahí se ocultan de
las sombras que los acechan.