Antonio Cussen

Santiago 1952

Ha publicado el poemario Mecenas (2001) y los ensayos Bello y Bolívar (1992) y El milenio según Virgilio (2019).

Esta noche, Virgilio, las estrellas
se han metido en mi mente con un raro
zumbido.
Solo la luna alumbra el firmamento,
cumpliendo las palabras del oráculo:
Y si la Luna anula los planetas
será el fin de la lengua y de los dioses.
Nuevos dioses y lenguas nacerán
de sus cenizas para que no cese
jamás el movimiento de mil vueltas.
Desde mi mirador de fin de mundo
anticipo tus futuros poemas.
Te veo recostado en el diván
de las terrazas de tu villa en Nápoles,
admirando el Gran Año de mil años
que retoma su gira con un magno
acorde. Toda Roma rumorea:
La guerra está ganada y en sopor
las regiones beligerantes. Álzate,
Virgilio.
Esta noche se anuncia un nuevo Sol.
La inteligencia brilla que se quiebra.

Virgilio:
Estoy cansado y dicto mis palabras
cuando se aligera el peso del mando.
A los pies de mi cama está Pausanias,
un poeta aspirante que retuerce
mis finos sentimientos y le mete
metro a mi fatuidad. Subió en mi estima
por su compendio contra los filósofos,
a quienes llama falsificadores
que favorecen nocturnas neblinas
para el intercambio de sus monedas.
Se sabe poderosamente adicto
a las sustancias fuertes y cultiva
la amapola y el hongo venenoso.
Lo sospechan propenso a los rituales
de Priapo y a los desbordes orgiásticos
de los celtas que se matan de amor.
Pero no sigo, no quiero crispar
tu piel tan delicada. Éste es Pausanias,
el amanuense que redacta en verso
para que Cleopatra y sus eunucos
crean que mis mensajes son poemas
y terminen tirándolos al pozo
del desafecto.