Aurélia Lassaque

París 1983

Poeta bilingüe francés-occitano. Acompaña sus lecturas con breves canciones, y suele cooperar con artistas audiovisuales, artistas gráficos, bailarines y músicos. Se ha presentado en numerosos puntos del mundo, defendiendo la diversidad lingüística. Ha publicado los poemarios Para que canten las salamadras (2013) y En busca de un rostro (2017). Ha sido traducida al inglés, noruego, hebreo, holandés y catalán.

Salió el sol. El muchacho le murmura sus mandatos.

Cerca de él está arrodillada la que ama. Los brazos hundidos en la arena, ella cava.
El muchacho ruega: que se recuerde su nombre, que lo recuerde hasta el último hombre, que Ulises sea el último hombre.
Y luego toma el sol a brazos abiertos, lo muerde y lo cubre de risa.

Ella no necesita escuchar sus plegarias para saber de qué están hechos los sueños de Ulises.
Entonces cava como un animal enfurecido por la tormenta.
Un laberinto. Quisiera retener al sol, que el mar sea cómplice.
Deposita allí unas pequeñas estatuas de arcilla.
Una para ella, una para Ulises.
Se toman de la mano.
Hay una boda.

Pero el laberinto es de arena.
Cada mañana, hay que empezar todo de nuevo, y cuando llega la hora de la boda promete dos veces.

La isla tiene los estigmas
de risas de matracas
de niños de alta mar

a la sombra de los puestos
yo probaba tus juegos
no teníamos ni diez años
y acarreabas tus tesoros
en los bolsillos rotos

a los viejos de la orilla
les robabas redes
para echarles piedras
en forma de conchas

los peces eran tuertos
y los frutos demasiado amargos
que dejabas temblando
al abrigo de mi ventana

el olivo tenía un nombre
yo te lo había revelado
así como el alfabeto
que se talla con piedra
en el mástil de los barcos

nos inventábamos el uno al otro
relatos fantásticos
había ballenas
de idioma curioso
tus palabras embellecidas de sal
y nuestras lágrimas sinceras
cuando el declive del verano
nos volvía ajenos el uno al otro

Traducción al español: Pablo Fante

HE DRANK his mother’s milk
Dined on his wife’s flesh
Burnt his children’s brains
And knows not his own solitude.
His house drinks rain
His soil devours rocks.
He abides as king of the story he tells
Such is in the gift of monsters down here.

Traducción al inglés: Madeleine Campbell