Daniel Calabrese

Dolores 1962

Poeta y editor argentino residente en Chile. Ha publicado La faz errante (1990), Futura Ceniza (1994), Escritura en un ladrillo (1996), Singladuras (1997), Oxidario (2001) y Ruta Dos (2013). En 2017 se publicaron antologías de su obra en México, Ecuador y Colombia. Ha sido traducido parcialmente al inglés, italiano, y japonés. Obtuvo el premio Revista de Libro (Chile, 2013).

Aquello que terminó
está sucediendo todavía.

Aquel amor que fue regresa.

Porque todo lo que lleva sangre o música
tarde o temprano se reanuda.

Pero cuidado.
Mi carne te conoce,
mis dedos caminaron ya cien veces
en la luz dormida de tu cuerpo.

Y no es agua la sed.

No basta clavar un puñal en el cielo
para desatar una tormenta.

Pasan los camiones.
Se llega a mezclar el humo del gasoil quemado
con la llovizna fresca de la costa.

No hay poemas perfectos
como el sol, como la sombra.

Y menos que hablen de lugares
cercanos a este puerto donde hace frío,
donde se apilan contenedores blindados
para la gente inestable y para las ratas.

Pasan las dos mitades de un perro.
La primera lleva una cabeza normal, asustada,
la otra se disipa entre la niebla y la sarna.
En la estación lo bañaron con parafina,
seguro que fue el tuerto que limpia los vidrios,
quizás le regaló un pedazo de pan
y le ordenó: ¡basta de morderte!

Que no se turbe el sueño de Pound.
Si los clásicos ya tuvieron épocas
de mayor circulación en América,
al menos aquí, cerca del puerto,
entre la maquinaria envenenada
por la mierda de las gaviotas
(donde pasan las mitades de un perro
esquivando esos camiones de carga),
ya nadie hace las cosas perfectas
como el sol, como la sombra.

Deseo aclarar que no fue en un río
sino en la misma tierra donde me ahogué.

El único río que llevo en la memoria
es un estremecimiento
donde las pequeñas cosas se hunden
aunque nunca llegan a desaparecer.

A veces,
se hunden antes de que pase el río.

Y su pedido de auxilio
siempre
llega tarde.

I wish to clarify that it didn’t happen in a river;
I drowned on land.

The only river that I keep in my memory:
a shuddering in which
small things sink
although they never entirely disappear.

Sometimes they sink before
the river reaches them.

And their clamoring for help
always
arrives late.

Traducción al inglés: Anthony Seidman