Dilcia Mendoza

Santiago 1962

Escritora, con un enfoque de género. Ha publicado los poemarios Poesía sensual (1999) y La libertad partida en dos (2018), y las narraciones Cuentos In-Mortales (2008). Ha participado en diferentes obras colectivas de poesía y narración editados por el Círculo de Escritores de La Legua.

No estoy dispuesta a ser tu regazo ni tu consuelo,
no quiero ser tu noche en vela ni tu amanecer tranquilo,
no voy a realizar tus sueños ni tu cosecha,
menos a esperarte toda la vida. No quiero despertar en la madrugada para saber si vienes o te has ido para siempre,
no seré el amor eterno, esperanzador, incondicional,
ni el que olvida o perdona todo
porque sé que en ese perdón y en ese olvido, me ausento de mí.

No dejaré pasar tus pecados para que vuelvas a dormir en paz,
no dejaré que me reclames por tus celos empedernidos,
ni voy a empecinarme con el capricho de ser tuya,
no determinarás ni mi vida ni mis sueños,
menos mi locura de vivir.

No impedirás mis sueños y desvaríos,
ni mis caminatas por donde mis pies me quieran llevar,
no te serviré el desayuno en la cama,
no esclavizarás mi tiempo, ni mis manos, menos mi sexualidad,
no velaré tu sueño inquietando mi fatiga,
no permitiré que seas la mínima amenaza para mis desvelos,
no estoy dispuesta a dividirme en dos para tu satisfacción.

Ni seré tu amante desgastada por un deseo incumplido,
no sellaré mis labios jamás para verte sonreír
no brillarás por mis esfuerzos
ni me dejarás sin luz por tus deslices,
No permitiré que ultrajes mis pasos ni que recorras mis anhelos.

La vida es un orgasmo continuo y múltiple…
en esas pequeñas muertes en que ya encuentro
el cielo y el infierno juntos,
no necesito que tú, me quieras quemar en vida.

Soy inagotable a tus ojos a tus manos y a tu fuerza,
soy carne sangre y lágrimas mías,
soy vida en mi propio desatino,
soy blasfema e incorrecta conmigo,
irrepetible y singular como dijo el poeta.
Soy la mujer que se esculpe palmo a palmo,
la mujer entera, a medias, a poco o a mucho andar, da lo mismo.
Soy la analfabeta, la obrera, la orfebre, la pintora la escultora,
la dueña de casa, soy la dueña de mí,
la mujer que quiero ser por mi propia mano.
Soy aquella que está presente en el día a día.

La vida es un orgasmo continuo, múltiple y sereno,
en esas pequeñas muertes, me pierdo por mi propia voluntad,
no necesito un verdugo ni un carcelero,
mis alas emprendieron vuelo
hacia un espacio habitado solo por mí.

Sucede que me canso de ser mujer
sucede que me canso de ser madre y tirar una yunta de bueyes
sucede que me canso de ser hija y amar incondicionalmente
a mis padres
sucede que me canso de ser esposa y ser responsable de todo y de todos
sucede que me canso de ser amante, fingir o tener que hacer
siempre bien el amor
sucede que me canso de ser esclava y que otros cobren mi sueldo
sucede que me canso de ser domestica 58 horas diarias
sucede que me cansa escuchar que la mujer gana espacios en
esta sociedad, si aún nos violan

Sucede que me canso de ser un ejemplo para otros y que otros
sean un ejemplo para mí
sucede que me cansa levantarme en la mañana y estar siempre ok
sucede que me canso de escuchar idioteces

Sucede que me canso de ver a la Cecilia Bolocco siempre tan
¡putas… que es linda!
sucede que me cansa ver a la misma gente ganando millones
en la televisión
sucede que me canso de los escritores sagrados
sucede que me canso de la falsa Navidad

Sucede que me cansa caminar por la misma calle de mierda
de mi barrio
sucede que me cansa ver a nuestros hijos, consumir drogas
en las esquinas
sucede que me cansa ver alcohólicos cerca mío
Sucede que me canso de estar sola y no estar con nadie
sucede que me canso de ser ciega sorda y muda para sobrevivir
sucede… sucede que me cansé de ser…
esa mujer.