Francisco Vargas Huaiquimilla

Calbuco 1989

También conocido como Kutral. Poeta, artista visual y performer mapuche residente en Valdivia. Ha publicado Factory (2016) o La edad de los árboles (2017). Participa activamente en la Editorial Cartonera Helecho De (Puerto Montt).

Naomi/ Noelia/ Noemí.
No es mí
No es lo yo
No es lo ese
No es mi nombre.

Negra/flaca/india/hocicona/travestida/maquillada/modelo/
Borracha.

Asesina

Se han caído las tripas al suelo,
¡Mal presagio da el animal!
¡Mal presagio da un corazón del hombre en el suelo!
Sólo queda, Sólo queda
Quemar cada huella de cada
dedo, adelantar por medio de la
llama trabajo de experto asesino.

En la arquitectura de las venas

eliminar los huesos de cada huacho
hecho en lo hondo
No es posible, no es rentable.
La orfandad no sabe de balas por la espalda,
sabe de ser asesino del tiempo.

La imagen se repite / repite / repite

.

¡Hay algo de fiebre en mí!
Sigo el río de tu muerte
antiguo canal de semen apátrida
manadas de criaturas en este caudal van en ti,
migran estos como yo entre camas y celdas.

Ven, búscame más alto
El río corre hacia arriba en busca de tu cuerpo siempre.

En sudores aquí me tienes
Veo la luz de la joya,
la necesidad de catástrofe conserva los huesos
en un fuego por vez primera.

Esta noche el oro de la joya en cuello reluce
más, el cristo cuelga de una cadena que lamo
cuando corres alicanto.

La imagen se repite, incrementa.
Perros a garganta cortada encienden luz en la vereda abierta.

Entre velocidades de una yegua
metálica en un pasaje de población
nuestro alcohol se evapora en las manos.

La imagen se repite/repite/repite.
La joya sin sangre no brilla,
es mecha mechera macho.

No oculta la mano del hombre ni del hambre,
se escurre cartera abajo
buscando acabar con la repetición
en palacio de espejos versallesco y bellako
Los espejos repiten cuando soy la presa
/en la jaula de un canario
asediado por la llama roja de un policía.

Debo cerrar las puertas de las casas que arden en mi lengua.

El ojo que vigila carnes se extingue.
¡Hay algo de fiebre en mí!

No hay horas, el teléfono está negro, la pantalla está muerta,
en la muerte oscura de mi plástico me observo un poco
para ver mis trenzas.
Pienso en los mecanismos para medir mi tiempo
patrones o lugares que indiquen
mi tránsito de las esquinas repetidas en ti.