Juan Cristóbal Romero

Santiago 1974

Poeta e ingeniero. Ha publicado los libros de poesía: Marulla (2003), Rodas (2008), XXXIII poemas (2010), Oc (2012), Polimnia (2014), Anteayer (2015), Saturno (2016) y Apuntes para una historia de la poesía chilena (2017). Ha traducido el Libro Segundo de las Cartas (2006) y el Arte poética (2011) de Horacio. Ha sido traducido a varios idiomas e incluido en diversas antologías. Ha recibido el Premio Municipal de Poesía (2009), el Premio de la Crítica Literaria (2009), el Premio de la Academia Chilena de la Lengua (2013) y el Premio Pablo Neruda (2014).

QUIEN QUIERA escribir en verso
no venga a exigir estima
porque no es poca fortuna
que consiga quien lo imprima.

Veinte años declamando
en los desiertos.
No me leen los vivos
menos los muertos.

Menos los muertos, sí
redacto a crédito.
No tengo vocación
de autor inédito.

Si me ponen un ojo
yo no me enojo.

Ojalá no me hubieras conocido,
pero ya que fui parte de tu vida
como un dolor de muelas que se acepta,
como un defecto que se disimula,
antes de que te marches con cualquiera,
no te dejes vencer por la apatía
y paga mi conducta con ofensas.
Ódiame como se odia a quien se quiso.
La discreción cristiana es prescindible:
echa pestes de mí con tus vecinas,
no hay cómo equivocarse.
Si es necesario inventa alguna historia
que me deje la estima por el suelo.
Bastaría hablar mal de mi familia
–qué te cuesta hablar mal de mi familia.
En un rapto de furia,
humíllame delante de mis hijos,
escupe el suelo donde vine al mundo,
maldice el pubis que me dio la vida.
Hasta eso es preferible a que te largues
con el primer fulano que se cruce.
Ódiame por piedad
con insistencia,
pues como dice Julio Jaramillo,
el ruiseñor de América,
el rencor hiere menos que el olvido.

QUIERO SER como Rimbaud,
como Blake en castellano.
Ser Vallejo cuando joven,
como Kavafis anciano.

Un Donne a la chilena
sin la peluca.
A Rilke no lo paso
ni con azúcar.

Ni con azúcar, sí
hoy qué sería
de nosotros sin Eliot:
tierra baldía.

Alzo mi Bloody Mary
por Alighieri.