Sergio Badilla

Valparaíso 1947

Poeta y académico, creador del Transrealismo poético. Fue miembro del Grupo Taller y del Pewlican Group of Arts de Estocolmo. Seleccionado en antologías en quince idiomas diferentes. Ha publicado La morada del signo (1982), Cantonírico (1983), Reverberaciones de piedras acuáticas (1985), Terrenalis (1989), Saga nórdica (1996), La Mirada Temerosa del Bastardo (2003), Poemas Transreales y Algunos Evangelios (2005), OK Atacama (2010), Transtierra (2013). Distinguido con el Premio Internacional Artomi.

Entendí que estaba encinta hacía tres meses
esa bailarina del vientre de Kazajstán
cuando me trastorné por ella
en el sur de los Urales.
Florecía presuntuosa
con tanto color en las mejillas
en esa noche preñada de estrellas.
en los jardines de Sherezade
Le repetí tantas veces Я люблю вас девушка
con lengua trapienta por el Vodka y un habano
bajo la mirada de un retrato de Mirza Haidar Dughlat.
Más tarde me derrumbé de borracho
y mis sueños surgieron como capullos de amapolas
sobre su ombligo
en su aposento forrado de terciopelo
de esa bailarina del vientre de Kazajstán

Hacemos un brindis en un extremo del muelle de Toikko
los niños gritan y corren con una cesta llena de pescado
Antero nos mira con serenidad en su rostro y esboza una sonrisa
a lo lejos el motor de una lancha nos arrebata el silencio
un mosquito intenta alterar también la calma.
Hay un sol que flirtea permanentemente con las nubes
los abejorros zumban ebrios de tanto dar vueltas y de polen.
Rebecca no cesa de tirarme las orejas
con su morenidad que la delata ante la claridad del día
como si fuera una extraña margarita silvestre.
Väinamöinen se esconde aquí en medio de la foresta
en este verano que nos hace creer a todos que somos nórdicos,
lejos de la decrepitud de las ciudades madrigueras
de los poblados modernos desde donde se escapan los grillos.
Dicen que Dios tiene su residencia de verano
en los altos abedules del Näsijärvi
y se hace llamar Jumala, para no asustar a los impíos.
Matías me cuenta que los sapos le cantan canciones al cielo
para que se mantengan abiertas las puertas del paraíso.
No… no se escaparán las ninfas del bosque como en otros sueños
porque Sibelius les ha compuesto una nueva sinfonía.
El cisne de Tuonela grazna levantando su grácil cuello
y a alguien se le ocurre que podríamos repartirnos esta tierra
como si fuera una gran tarta de frambuesas.
El sol ya se ha escondido detrás de las copas de los viejos
pinos
hace un poco de frío
Jonathan recoge unos gruesos leños, para encender la hoguera,
nos contará como viven las arañas bajos los troncos
disputándose los insectos como equivocados predadores.
Hemos vuelto a la cabaña, donde hay recuerdos ancestrales
el sauna humea con la humildad familiar de anfitrión:
se siente el calor de hogar, en la tarde de Tavastelandia.
Las palabras se cansan, la boca descansa en los pensamientos
y sabemos que aún habrá verano mañana, en el muelle de Toikko.

We drink a toast at one end of Toikko pier
the children scream and run with a basket of fish
Antero looks at us with serenity on his face and sketches a smile,
in the distance a boat engine steals our silence
a mosquito too tries to spoil the calm.
There is a sun that flirts constantly with the clouds
bumblebees buzz drunk from all that spinning around and the pollen.
Rebecca tells me off endlessly
with her tan that gives her away in the bright daylight
as though she were a strange wild daisy.
Väinämöinen hides here in the middle of the forest
this summer that makes us believe we are all Nordic
far from the decay of the urban warrens
of modern towns from where the crickets escape.
They say that God has his summer residence
in the tall birches of Näsijärvi
and he calls himself Jurmala so as not to scare the heathen.
Matías tells me that the toads sing songs to the sky
to keep the gates of paradise open.
No… the nymphs of the forest will not escape like in other dreams
because Sibelius has composed them a new symphony.
The Swan of Tuonela honks, lifting its graceful neck
and someone thinks we could share this land
like a great big raspberry tart.
The sun is already hidden behind the tops of the old
pines
It is rather cold,
Jonathan picks up stout sticks to light the fire
he will tell us how spiders live under the logs
fighting over the insects like misled predators.
We have returned to the cottage where there are ancestral memories,
the sauna steams with the host family’s humility:
you can feel the warmth of home in the Tavasteland afternoon.
Words grow tired, the mouth rests in thought
and we know it will still be summer tomorrow at Toikko pier.