Sara Viloria

Maracaibo 1991

Licenciada en Artes Visuales, con un diplomado en Ilustración y Arte en su Expresión Territorial, es una artista orientada a la ilustración y el diseño editorial, actualmente hace vida profesional en Santiago de Chile vinculando su quehacer pictórico a la par de proyectos editoriales y mediación cultural artística. Ha publicado dos plaquette con la editorial LP5, en Chile, y sus poemas han sido publicados en Estados Unidos y España, así como ha dado imagen a portadas de libros tales como Poeta en New York (García Lorca) y Antología de la novísima poesía larense (Venezuela).

For you i was the flame,
love is a losing game

Tuve este sueño,
En el que yo no despertaba,
Y era una cerilla con dos cabezas,
O era yo frente al espejo,
O eran tus dos manos que me gustan,
Y ardían,
como las estrellitas,
Que papá ponía en mis manos,
Cuando el mundo no era oscuro,
Y la infancia olía a pólvora,
Y todos los susurros del mundo,
Se escuchaban en una barrita de alambre,
Destinada a irradiar y morir.
Siempre he sido autodestructiva,
Nunca dejé de ser aquella,
O esta niña,
Que asomaba la cabeza en las fogatas,
Porque quería besar al fuego,
Aunque los huesos de las reses,
Se calcinaran entre las ramas,
Donde las chispas buscan su origen,
yo soy la llama.

Estoy recogiendo las cáscaras de cebolla morada en la cocina,
Para hacerme un ramo de peonias,
Estoy reciclando todos los incendios contenidos en mis colillas de hierba,
Recogiendo en las cenizas los vencejos que no quisieron ser fénix,
Lavo en la tina, todas las huellas de las madrugadas sola,
Vierto agua en las copas,
vino en las tazas,
Sal en los tazones de la sopa,
Café amargo en mi lengua.
Utilizo la curiosidad como condimento,
La casa es mi experimento.
Las hormigas huyen, soy una tirana.
Pero la luz permanece, los prismas me acarician las pestañas,
Las orejas y los ojos.
Tengo miedo, pero nunca tuve tanta certeza sobre mis pasos,
Las tablas crujen bajo mis pies.
Los gatos se pasean, me lamen,
Estamos en guerra con los autobuses que pitan desde afuera,
Los ignoramos.
Aceptamos el ruido, en casa siempre aceptamos.
Bajamos el ritmo, nos consumimos en nosotros mismos,
Mis almohadas sueñan a lo bonzo,
Pero mis sueños se extinguen
¿Cuales son?
Jesús me trajo de Brasil cigarrillos raros,
Libros de paginas hermosas,
Y las hojas de cilantro acarician la ventana,
Las lentejas se cuecen junto a la tetera morada.
La monotonía es una isla hermosa,
Donde el mundo se detiene.
Soy yo quien giro y doy traspiés sobre mi sombra.
Para alguien que solo conoce los naufragios,
Es irrelevante cuantos ríos pueden haber cerca de casa.
La fuente de agua de los gatos,
Suena apacible,
Y yo me lavo,
Como Sexton,
Soy lavable, soy acuarela…
Y acaso el reflejo del piso que se limpia,
Acusa que existo.