Victoria Donoso

Santiago 1992

Poeta chilena, licenciada en Letras.

Estas son mis primeras palabras.

El silencio que ha sido guía
me ha dado fuerzas
para poder llegar acá y hablar con mis hijas.

El camino lleno de hoyos donde caí
ha sido lastimero como el más
pero, eternas niñas de cabellos rubios,

no dejen que la casa las apenumbre

enfréntenla con porfía

y descubran que bajo las tablas
está la tierra que siempre nos ha pertenecido

si hago falta, junten sus manos:
las protegeré de las tormentas.

Sobre la luz que sale

rompan aquellas tablas y entiérrenla,

de ella verán los frutos de nuestra sangre.

Piensen siempre en los días
en que se hundían bajo el agua durante horas
solo para escuchar las goteras.

Todavía puedo ver sus pies descalzos
correr por el pasillo de madera,
pequeños ratones que gritan

-cuando todavía eran felices-
madre,

madre,
vamos a mirar los escarabajos.

Todas las secuencias
donde aparecen de súbito
son dardos lanzados a mi pecho.
del impacto natural de una punta

que atraviesa el corazón débil de una mujer

emergen lagrimas enormes,

solo por el hecho de no poder

nunca
ya no
guardarlas en un canasto, siempre conmigo.

El día que las parí, del cordón de sangre
que nos mantenía unidas
pude ver una hormiga
que atravesaba el campo yermo

entonces supe
que nuestras vidas no serían las de los vecinos,
la tierra tenía un pacto conmigo
y me lo hizo ver aquel día
de media mañana con el sol entrando
por las cortinas blancas, en la pieza de atrás.

DESPUÉS DEL estallido
fuimos corriendo a la radio
y hayamos dentro el silencio

el agua lejos.

Hermana pequeña mete la mano dentro del aparato
para cogerlo
susurra al oído

“el silencio es mayor que la bomba,

la réplica que asusta”
volvieron los ojos a voltearse
mirando entonces la cara
de los que viven,
un hombre que habita ruinas muy lejos.

Apagué de ellos la luz.
Madre dice que es hora de ir a la cama.
en penumbra
me aprieta.
en lo oscuro busco tocar la casa caída de otra tierra.
Las plegarias se abren como tormenta
grito adentro
“como el ciervo brama por las aguas
así clama por ti el alma mía”
La oscuridad gana espacio porque dios nos enseñó
y un aire helado como mar de otro planeta

entra por la ventana abierta
un momento.